Mantener baja la volatilidad
Nuestro fondo Anaxis Short Duration tiene una ambición sencilla: generar rentabilidad para nuestros inversores, manteniendo un perfil de baja volatilidad, con el objetivo de preservar el capital. El indicador clave de su éxito es un ratio de Sharpe cercano a 1.
La estrategia del fondo se centra exclusivamente en los bonos corporativos. No invertimos en derivados. Adoptamos un enfoque de clase de activos puro, con un análisis fundamental ascendente. Nos centramos en sectores resistentes por su baja volatilidad, con una infraponderación estructural en sectores cíclicos. Este último no puede superar el 33% de la cartera.
Nos centramos en la parte corta del crédito. Esto significa una baja duración y una buena visibilidad sobre la capacidad del emisor para servir su deuda. Nos centramos en bonos grandes y líquidos. Para servir a nuestra ambición de baja volatilidad, nos centramos en títulos de buena calidad, con un límite de calificación bajo de B-.
Un análisis en profundidad de los emisores
Cada emisor es objeto de un informe de análisis, mediante un enfoque crítico de sus elementos financieros operativos. Seleccionamos empresas cuyos ingresos, beneficios y flujos de caja ofrecen visibilidad y estabilidad. Damos especial importancia a la capacidad del emisor para desapalancarse en su generación de cash-flow libre.
Analizamos y criticamos los covenants, es decir, las garantías adjuntas a los bonos, de las que nosotros, como obligacionistas, podemos beneficiarnos en caso de complicación o evento crediticio. Por último, debido a la naturaleza a corto plazo del fondo, estudiamos cuidadosamente la situación de liquidez de los emisores. Esto permite anticipar los recursos que la dirección de la empresa podría utilizar en caso de volatilidad de los mercados financieros o de dificultades operativas.
La sostenibilidad en el centro de nuestra estrategia
Además de estas normas de gestión, también aplicamos criterios éticos. Anaxis ha puesto en marcha una ambiciosa y estricta política ESG. El enfoque se basa en la exclusión sectorial. Hemos definido y excluido de nuestras carteras los sectores que no deseamos financiar, con el fin de descarbonizar nuestras carteras. No financiamos los combustibles fósiles, especialmente el petróleo, el gas y el carbón. Tampoco financiamos las industrias de envases de plástico, nuclear y del tabaco, las actividades relacionadas con los OMG y el armamento.
